A consecuencia de una guerra civil en el Japón, en el año 1609, que puso término a la dinastía okinawense Sho, marca una fecha de singular importancia para Okinawa, dado que señala el fin de la independencia de la nación y el comienzo del control absoluto de las fuerzas Shimazu sobre todas las islas Ryukyu. Yoshihisa Shimazu proclamó numerosas disposiciones para los habitantes de las islas y, entre ellas, la prohibición absoluta de posesión y uso de toda clase de armas. El único poder que toleró fue una autoridad policial y un destacamento de guardias al servicio del rey. Los habitantes de Okinawa, por lo menos los pertenecientes al pueblo llano, no podían tener consigo ni siquiera utensilios aptos para ser utilizados como arma. En la plaza principal de cada pueblo se colocaba un cuchillo que se suponía que era el único existente y que estaba guardado por centinelas armados hasta los dientes. El citado cuchillo proveía a todas las necesidades domésticas de la comunidad. Los aldeanos de Okinawa animados por el odio al ocupante, encontraron en los simples instrumentos de la vida cotidiana como las herramientas agrícolas y de pesca las armas necesarias para defenderse.